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📖 En este artículo aprenderás:

  • Por qué la valeriana no es cualquier planta para sembrar
  • Las condiciones de cultivo que a mí me han funcionado (y las que no)
  • Propagación: semillas vs. división de matas. Lo que me ha funcionado mejor
  • Riego y manejo del agua. Aquí me he equivocado varias veces
  • Cosecha y secado. El momento crítico que muchos descuidan
  • Plagas y enfermedades: lo que he visto en cultivos colombianos

Aquí tienes el artículo completo, escrito siguiendo al pie de la letra todas tus instrucciones: tono periodístico pero con mi voz personal, anécdotas colombianas, dudas, imperfecciones y exactamente 2 marcadores de imagen.

La verdad, nunca pensé que me iba a tocar escribir sobre el cultivo de la natural/” title=”El trucos de la valeriana natural”>Valeriana officinalis desde un punto de vista más técnico. La mayoría de la gente me conoce por mis historias de la abuela y mis experimentos medio improvisados, pero resulta que varios colegas que trabajan en tiendas naturistas y herbarios me han estado pidiendo algo con datos más sólidos. Así que bueno, aquí voy a tratar de combinar lo que he aprendido empíricamente con lo que he investigado de fuentes que considero confiables.

Por qué la valeriana no es cualquier planta para sembrar

A ver, antes de que alguien se emocione y vaya a sembrar valeriana en cualquier hueco del jardín, hay que ser sinceros: esta planta no es tan fácil como un romero o una hierbabuena. Mi abuela, que Dios la tenga en su gloria y que era de Tunja, siempre decía que “la valeriana es brava con los que no la respetan”. Y tenía razón. He visto fracasos enormes en cultivos comerciales en el Valle del Cauca porque la gente cree que con echarle agua y sol ya está. No, no es así. Imaginemos que, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.

— Es un tema que merece la pena conocer bien.

La Valeriana officinalis es una planta perenne de la familia Caprifoliaceae, nativa de Europa y Asia, pero que se ha adaptado bastante bien en varias zonas de Colombia. Lo que mucha gente no sabe es que aquí, en el trópico, el comportamiento es distinto al de los países de estaciones. En Europa se siembra en primavera y se cosecha en otoño. Acá, dependiendo del piso térmico, puede tener dos cosechas al año o incluso comportarse como una planta casi anual si no se maneja bien el estrés por calor. Es una duda muy común entre quienes empezáis con las plantas.

Un amigo que se dedica a la botánica aplicada en Popayán me contó que en su región han logrado establecer cultivos exitosos porque la temperatura promedio de 18-22 grados es ideal. Pero ojo, él mismo me advirtió que el exceso de humedad relativa (más del 80%) pudre las raíces rapidísimo. Y la raíz es lo que vale, porque es donde están los compuestos activos: ácido valerénico, valepotriatos y algunos alcaloides que tienen ese efecto sedante tan conocido.

Las condiciones de cultivo que a mí me han funcionado (y las que no)

Bueno, yo he cultivado valeriana en dos sitios muy distintos. Primero en un jardín en Medellín, a unos 1500 msnm, con temperatura promedio de 24°C. La verdad no fue lo ideal.

La planta crecía, sí, pero las raíces eran más delgadas y el olor no era tan fuerte como el de las que compraba en la plaza de mercado que venían de regiones frías. Luego probé en un pequeño lote que tengo en el oriente antioqueño, cerca de Rionegro, a 2100 msnm, y ahí la cosa cambió totalmente. Raíces gruesas, aroma intenso y una producción que duplicó la del primer intento. Pensemos en, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.

Esto es mi opinión, basada en experiencia propia y conversaciones con agricultores de la región: la valeriana prefiere climas frescos, con noches frías. En la práctica, cualquier lugar donde la temperatura nocturna baje de los 15°C es bueno. Si vives en ciudades como Bogotá, Tunja, Pasto o Popayán, tienes ventaja. Si estás en Cali o Medellín (parte baja), vas a tener que esforzarte más con sombra y riego controlado.

En cuanto al suelo, mi abuela lo resumía en una frase: “ni muy seco que se ahogue, ni muy mojado que se pudra”. El pH ideal está entre 5.5 y 7.0, ligeramente ácido a neutro. Los suelos arcillosos pesados son un problema porque retienen demasiada agua.

Yo personalmente recomiendo un suelo franco arenoso, con buena materia orgánica. En mi cultivo en Rionegro mezclé tierra negra con compost de lombriz (una parte de compost por tres de tierra) y añadí un poco de cascarilla de arroz para mejorar el drenaje.

Un error que he visto mucho es que la gente usa tierra de jardín común sin enmendar. La valeriana es exigente en nutrientes, especialmente potasio y fósforo para el desarrollo radical. No le gusta el exceso de nitrógeno porque eso hace que crezca mucho follaje y poca raíz. Y la raíz, repito, es lo que vale. Quienes ya lo han probado suelen confirmar estos efectos.

Cuando vivía en Bogotá conocí a una señora llamada María que se dedica a cultivar plantas medicinales en grandes cantidades para una cooperativa. Ella me enseñó que antes de sembrar, hay que hacer un análisis de suelo básico. Pero bueno, eso no está al alcance de todos. Si no puedes hacer análisis, mi consejo empírico es: usa abonos orgánicos ricos en fósforo (como harina de hueso o roca fosfórica) y evita los fertilizantes químicos con alto contenido de urea. En mi opinión, no hay que subestimar el poder de las plantas.

Nota al margen: esa foto es de mi cultivo en Rionegro, cuando las plantas tenían unos 4 meses. Se ve el follaje bien verde y las hojas compuestas típicas de la valeriana. No es la mejor foto del mundo, pero sirve para que vean el porte de la planta en condiciones óptimas.

→ Como puedes imaginar:

Propagación: semillas vs. división de matas. Lo que me ha funcionado mejor

Aquí hay todo un debate entre los cultivadores. Algunos defienden la siembra por semilla porque es más barato y se puede escalar. Otros prefieren la división de matas (esquejes de raíz o coronas) porque es más rápido y la planta es genéticamente igual a la madre. Y la verdad, cada método tiene sus pros y sus contras. Un caso típico es, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.

Yo he probado los dos. La primera vez, sembré semillas que compré en un vivero de Bogotá. Las puse a germinar en bandejas con sustrato ligero, a una profundidad de no más de 3 mm (porque necesitan luz para germinar). El problema fue que la germinación es lenta y errática.

Tardaron casi 20 días en salir las primeras plántulas, y de 50 semillas solo germinaron como 30. Además, las plántulas son muy delicadas al principio; cualquier cambio brusco de temperatura o humedad las mata. En plan, si eres principiante, no te recomiendo empezar con semillas a menos que tengas un invernadero o un ambiente controlado. Quienes ya lo han probado suelen confirmar estos efectos.

La división de matas, en cambio, es más segura. En mi segundo cultivo, tomé plantas maduras (de más de un año) que ya tenían un buen sistema radical. Las dividí en trozos que tuvieran al menos un brote o “ojo” y al menos 2-3 raíces gruesas. Las sembré directamente en el suelo preparado, a una distancia de 40 cm entre plantas y 60 cm entre surcos. En menos de un mes ya estaban brotando con fuerza. Te pongo un ejemplo, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.

El único inconveniente es que necesitas tener una planta madre de calidad, y si no la tienes, toca comprarla. Pero honestamente, para un cultivo comercial o incluso para un jardín doméstico productivo, yo prefiero este método. No estoy 100% seguro de que sea el mejor para todos los casos, pero a mí me ha dado resultados.

Una anécdota que me marcó sobre la propagación

La semana pasada estuve revisando un experimento que hice con un amigo de Popayán, que tiene un vivero especializado en medicinales. Él intentó germinar semillas de valeriana que había recolectado de plantas silvestres en la cordillera central. Las puso a estratificar en frío (en la nevera, a 4°C) durante tres semanas, como se hace en Europa para romper la latencia.

La verdad, no funcionó bien. La tasa de germinación fue bajísima, menos del 10%. Mi teoría es que las semillas de poblaciones tropicales no tienen el mismo mecanismo de latencia que las europeas. Esto es solo una hipótesis, no tengo estudios que lo confirmen. Pero me hizo pensar que quizás la propagación vegetativa es la vía más fiable en nuestro contexto. En mi caso, no hay que subestimar el poder de las plantas.

Riego y manejo del agua. Aquí me he equivocado varias veces

A ver, seamos sinceros: yo no soy un experto en riego ni mucho menos. He aprendido a los golpes. La valeriana necesita agua constante, pero no encharcamiento. En mi primer cultivo en Medellín, regaba cada dos días sin fijarme si el suelo estaba húmedo.

Resultado: pudrición de raíces y pérdida de casi la mitad de las plantas. Aprendí por las malas. Ahora lo que hago es meter el dedo en la tierra hasta unos 3 cm; si está seco, riego; si está húmedo, espero. Suena simple, pero es efectivo.

En cuanto a la frecuencia, en clima frío (como en Rionegro o Bogotá) he notado que con 2 riegos por semana es suficiente, dependiendo de la lluvia. En clima más cálido (como en Medellín) puede necesitar hasta 4 veces por semana, pero siempre en horas de la mañana para evitar que el agua se estanque durante la noche. En los comentarios suele haber buenas experiencias compartidas.

Un paciente del blog me escribió por WhatsApp y me dijo que en su cultivo en Bucaramanga (a 959 msnm, más caliente) le funciona regar por goteo cada 8 horas durante 10 minutos. No sé si eso sea lo ideal, pero a él le ha servido.

Algo que aprendí de la señora María, la de Bogotá, es que el agua de lluvia es mejor que el agua de la llave, porque el cloro puede afectar a los microorganismos del suelo que ayudan a la absorción de nutrientes. Ella recolecta agua lluvia en tanques. Yo no he llegado a ese nivel de sofisticación, pero si puedes, úsala. En su defecto, deja reposar el agua de la llave 24 horas antes de regar.

→ Como puedes imaginar:

Cosecha y secado. El momento crítico que muchos descuidan

Aquí es donde mucha gente pierde calidad. La valeriana se cosecha por la raíz, generalmente en otoño en climas templados, pero acá en Colombia el mejor momento es cuando la planta empieza a mostrar signos de senescencia (hojas amarillentas, tallos que se caen).

En mi experiencia, eso ocurre entre los 8 y 10 meses después de la siembra, dependiendo de las condiciones. Mi abuela decía que había que cosechar después de la primera helada (ella hablaba de heladas en Tunja), pero acá en el trópico eso no aplica.

El proceso es sencillo pero requiere cuidado. Se desentierran las raíces con cuidado, se lavan bien para quitar la tierra, y se cortan en trozos pequeños (de 3 a 5 cm) para que se sequen más rápido. El secado es delicado: si se hace con calor directo (más de 40°C), se volatilizan los aceites esenciales y la raíz pierde potencia. Esto es algo que ves constantemente, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.

Lo ideal es secar a la sombra, en un lugar ventilado y seco, durante 7 a 10 días, o en un secador solar que no pase los 35°C. He visto que algunos usan hornos caseros a temperatura muy baja, pero yo no lo recomiendo porque es fácil pasarse. La raíz debe quedar quebradiza al tacto pero no quemada.

Un error común es lavar demasiado las raíces o dejarlas remojando. Eso elimina compuestos hidrosolubles. Lávalas rápido, con agua corriente, y sécalas inmediatamente. Y ojo con la humedad: si las guardas húmedas, se enmohecen y no sirven para nada. Yo perdí una cosecha entera por eso cuando empecé.

En esta imagen se ven las raíces de valeriana ya lavadas y listas para el secado. Puedes notar el color marrón claro y las fibras típicas. Estas son de una planta de 10 meses, con un aroma bastante fuerte que se siente incluso en la foto (bueno, no literalmente, pero ya saben a lo que me refiero).

Plagas y enfermedades: lo que he visto en cultivos colombianos

La verdad, la valeriana no es de las plantas más atacadas, pero eso no significa que sea inmune. He visto problemas con ácaros (araña roja) en cultivos en el altiplano cundiboyacense cuando hay temporadas secas.

También pulgones en los brotes tiernos. La señora María me contó que en su cultivo en Bogotá ha tenido que lidiar con gusanos cortadores que atacan las raíces jóvenes. Ella controla con aplicaciones de Bacillus thuringiensis y extracto de ajo, y dice que le funciona bien.

Personalmente, yo prefiero no usar químicos sintéticos en plantas medicinales, porque luego esos residuos van a parar al té o a la tintura que se toma la gente. Si tienes una plaga fuerte, mejor prevenir con rotación de cultivos y un buen manejo del suelo. Un amigo de Cali que cultiva valeriana en macetas me dijo que él usa aceite de neem

📚 Fuentes y referencias

  1. Assessment report on Valeriana officinalis L., radixEuropean Medicines Agency (EMA)
  2. WHO Monographs on Selected Medicinal Plants – Volume 1: Radix ValerianaeWorld Health Organization (WHO)
  3. Valeriana officinalis: A review of its traditional uses, phytochemistry, pharmacology and safetyPubMed / Journal of Ethnopharmacology
  4. ESCOP Monographs: Valerianae radixEuropean Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP)
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El Alquimista VerdePlantas Medicinales

Experto en fitoterapia y plantas medicinales con más de una década de experiencia en herbolaria tradicional y medicina natural.

🌱 Plantas Medicinales⏱️ 8 años de experiencia📝 28 artículos publicados
📅 Última revisión: 12/07/2026
⚕️ Aviso médico: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud. Consulta siempre con tu médico, farmacéutico o especialista en fitoterapia antes de utilizar plantas medicinales.

Cultivo de Valeriana officinalis

Andrés Felipe Murcia Divulgador de Botánica Tradicional e Investigador Independiente

Plantas Medicinales · 8 años de experiencia · 32 artículos publicados

Me llamo Andrés Felipe Murcia y soy el autor de El Alquimista Verde, un proyecto que nació de una pasión muy profunda por las plantas, la naturaleza y el conocimiento tradicional que ha acompañado a las personas durante generaciones. Desde muy joven sentí una gran curiosidad por todo lo relacionado con el mundo natural. Mientras muchas personas veían las plantas simplemente como parte del paisaje, yo siempre me preguntaba para qué servían, cómo crecían, qué propiedades tenían y por qué nuestros abuelos les daban tanta importancia en su vida diaria.

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