- De qué hablamos cuando decimos hamamelis
- Formas de preparación que he probado y otras que he visto
- Consideraciones importantes que he aprendido a la fuerza
¿Alguna vez has desconfiado de los tónicos astringentes que venden en la farmacia? A mí me pasa. La semana pasada entré a una droguería en Bogotá y vi un tónico de hamamelis de una marca conocida, con una etiqueta llena de promesas. Lo primero que hice fue darle la vuelta al envase y leer los ingredientes. Agua, alcohol, hamamelis (no especifica qué parte de la planta), fragancia artificial y colorante. La verdad, me pareció un insulto a la planta. Pero bueno, esa es la realidad de muchos productos “naturales” que encontramos en el mercado.
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De qué hablamos cuando decimos hamamelis
Bueno, pues para los que no la conocen, la Hamamelis virginiana es un arbusto que crece principalmente en Norteamérica y Canadá. No es una planta colombiana, para ser honesto, pero mi abuela (que era de Tunja) me contó que cuando vivió un tiempo en Estados Unidos de joven, aprendió a usarla de una vecina irlandesa. La corteza y las hojas son las partes que más se usan. Se destilan al vapor para obtener el agua de hamamelis, que es lo que se vende comercialmente. Pero ojo, la mayoría de esos destilados comerciales tienen altas concentraciones de alcohol, a veces hasta un 14%, lo que puede ser contraproducente para pieles sensibles con acné. No estoy seguro de si el alcohol en esa cantidad es siempre malo, pero en mi experiencia, si la piel ya está irritada, un astringente tan fuerte puede empeorar las cosas.
Recuerdo que una señora de Medellín, clienta de un amigo que vende herbolaria, me dijo que el hamamelis le había cambiado la vida a su hija adolescente. La muchacha tenía acné quístico bastante severo. Según ella, el hamamelis le reducía la inflamación en las noches.
Pero cuando le pregunté qué marca usaba, me dijo que una que traía su mamá de los Estados Unidos. Nunca supe exactamente cuál. Esas anécdotas me hacen dudar porque no hay consistencia en los productos que la gente usa. Pero también me hacen pensar que la planta tiene algo efectivo cuando se prepara bien. Si me preguntas a mí, siempre es mejor prevenir que curar.
Propiedades que he visto de primera mano
Ahora, vamos a lo técnico, aunque sin hacernos los expertos. El hamamelis contiene taninos (como el ácido tánico, el hamamelitanino), flavonoides y aceites esenciales. Los taninos son astringentes, o sea, contraen los tejidos y reducen la secreción de grasa. Eso es clave en el acné, porque el exceso de sebo es el caldo de cultivo para las bacterias.
También tiene efectos antiinflamatorios: un estudio de 2016 en Journal of Inflammation (que encontré navegando por Google Scholar, no tengo acceso completo) mostró que el extracto de hamamelis reducía la producción de citoquinas proinflamatorias en células de la piel. Pero honestamente, no sé si ese estudio se hizo en humanos o solo en cultivos celulares. La verdad, hay que ser críticos con lo que leemos.
En un artículo de la revista Phytotherapy Research de 2019, se menciona que el hamamelis tiene actividad antimicrobiana contra Propionibacterium acnes (la bacteria del acné) en concentraciones de 0.5% a 2% de extracto. Pero eso es en placas de Petri. En la piel real, la concentración que llega no es la misma, porque hay sudor, sebo, y el pH de la piel. No me convence del todo que esos resultados se trasladen directamente a un tónico facial. Pero bueno, algo es algo.
¿Y los antioxidantes? Sí, los flavonoides ayudan a neutralizar radicales libres, que también participan en la inflamación del acné. Pero no existen estudios clínicos grandes y bien diseñados que demuestren que el hamamelis sea más efectivo que, por ejemplo, el peróxido de benzoilo al 2.5%.
Para ser honesto, yo personalmente no recomendaría el hamamelis como monoterapia para acné moderado o severo. Creo que es más un complemento, un coadyuvante. Pero hay gente que dice que le funciona solo, así que cada quien.
Formas de preparación que he probado y otras que he visto
Voy a contar lo que sé, basado en mi experiencia práctica y en lo que he aprendido de otras personas. No soy químico, así que perdón si las proporciones no son exactas. Lo que hago es replicar lo que veo de herbolarios tradicionales y de la señora María de Cali, una mujer que vende plantas en la galería. Ella me enseñó a preparar un agua de hamamelis casera.
Agua destilada casera (el método más tradicional)
Bueno, esto no es exactamente destilación como la haría un laboratorio, porque no tengo alambique. Lo que hago es una especie de decocción concentrada. Tomo un puñado de hojas y corteza secas de hamamelis (las consigo en tiendas de productos naturales de Bogotá, en la carrera 30 hay una que las vende a 5.000 pesos la bolsa). Las pongo en una olla con un litro de agua filtrada. Las hiervo a fuego bajo durante 20 minutos. Luego las tapo y las dejo reposar otras 2 horas. Cuelo con un colador de tela, y el líquido resultante lo guardo en una botella de vidrio oscuro en la nevera. Es una duda muy común entre quienes empezáis con las plantas.
¿Funciona? Pues depende. El líquido tiene un olor muy fuerte, como a tierra mojada y un toque amargo. No es agradable, pero la piel lo tolera bien si lo diluyes con agua destilada (una parte de concentrado por dos partes de agua).
Una amiga de Popayán me dijo que lo usó y le redujo los puntos negros, pero también le resecó un poco las mejillas. Ella tiene piel mixta; no sé si a pieles secas les convenga tanto. La verdad, no lo he probado en mí porque tengo la piel grasa y no me gusta sentir tirantez.
Infusión simple para lavados faciales
Esta es la receta más sencilla. Una cucharada sopera de hojas secas de hamamelis por cada taza de agua recién hervida (250 ml). Lo dejas infusionar 15 minutos tapado, lo cuelas y lo usas como agua de lavado facial después de la limpieza normal. No lo enjuagues. Lo aplicas con un algodón o con las manos. Lo bueno es que es muy suave, casi no irrita. A modo de ejemplo, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.
Pero honestamente, no sé si tenga suficiente concentración de taninos como para hacer un efecto astringente real. Un amigo que estudió química farmacéutica en la Universidad Nacional me dijo que los taninos son más solubles en alcohol que en agua, así que una infusión acuosa puede no extraer todo el potencial. Pero bueno, mi abuela (que era de Tunja) decía que lo que no te mata te fortalece, y a veces lo suave es mejor que lo fuerte para no dañar la barrera cutánea.
Ungüento de hamamelis con aceite de oliva
Aquí voy a ser crítico: he visto muchas recetas en internet que dicen que mezcles una parte de aceite esencial de hamamelis (que no existe como tal, porque el hamamelis no se destila para aceite esencial, sino que se usa el extracto o el agua) con tres de aceite de oliva. Eso no tiene sentido. La verdad, no sé de dónde sacan eso. Lo que yo hago es diferente: tomo 50 ml de la decocción concentrada de hamamelis (la que expliqué arriba) y la emulsifico con 20 gramos de manteca de cacao (que se consigue en cualquier plaza de mercado en Colombia) y 10 ml de aceite de almendras (comprado en la farmacia de homeopatía de la 24 con séptima en Bogotá). Caliento la manteca de cacao a baño maría, agrego el aceite de almendras y luego el hamamelis, batiendo constantemente hasta que se enfríe y emulsione. No siempre sale bien; a veces se separa. Pero cuando logras una pasta homogénea, queda con una textura como de bálsamo. Lo aplico solo en granos activos, no en toda la cara. Un paciente que me escribió por WhatsApp me dijo que le ayudó a secar un grano subcutáneo en tres días. Pero la verdad, no sé si fue el hamamelis o la manteca de cacao que también tiene propiedades emolientes. No tengo manera de saberlo. Esto es algo que ves constantemente, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.
Gel de hamamelis con aloe vera
Un señor de Bucaramanga, que vende sus propios cosméticos naturales en el mercado, me compartió esta receta. Mezcla 100 ml de agua de hamamelis (preparada con el método de destilación casero que conté antes, pero él usa una destiladora pequeña) con 50 ml de gel de aloe vera puro (cortado de la hoja y licuado sin la cáscara). Le agrega media cucharadita de goma xantana (espesante natural, se consigue en tiendas de repostería o en línea) y lo bate con un batidor de mano hasta que espesa. En los comentarios suele haber buenas experiencias compartidas.
El resultado es un gel transparente, un poco pegajoso al principio pero que se absorbe rápido. Lo aplica como tratamiento localizado en zonas con brotes. Dice que sus clientes le reportan mejoría en una semana. Pero honestamente, a mí me parece que el aloe vera es el verdadero calmante, y el hamamelis aporta la astringencia. No sé si se pueda atribuir todo el mérito al hamamelis. De hecho, prefiero el gel de aloe solo para las pieles sensibles con acné, y dejar el hamamelis solo para los puntos negros.
Vapor facial con hamamelis
Esta es otra idea que vi en un taller de herbolaria al que fui en Tunja. Pones un puñado de hojas secas de hamamelis en un recipiente con agua hirviendo, te inclinas sobre él con una toalla cubriendo la cabeza, e inhalas el vapor durante 5-10 minutos, con cuidado de no quemarte.
La idea es que el vapor abre los poros y los taninos del hamamelis penetran. No lo he probado, pero una clienta de la señora María de Cali dijo que le ayudó a limpiar los poros obstruidos. La verdad, no me parece muy práctico para el día a día, y además el vapor puede activar la circulación y empeorar la inflamación en acné quístico. Pero cada cual. Siendo honesto, siempre es mejor prevenir que curar.
Consideraciones importantes que he aprendido a la fuerza
No todo es color de rosa con el hamamelis. Yo mismo cometí errores al principio. La primera vez que preparé la decocción concentrada, no diluí lo suficiente y me lo apliqué
Me encanta la ruda pa'
— El Alquimista Verde, fundador de El Alquimista Verde
Experto en fitoterapia y plantas medicinales con más de una década de experiencia en herbolaria tradicional y medicina natural.
📚 Fuentes y referencias científicas
- Hamamelis virginiana: Herbal Medicine Uses and Monograph — European Medicines Agency (EMA) – Community Herbal Monograph on Hamamelis virginiana L., folium et cortex, 2016 monografía
- Evaluation of the anti-inflammatory and antioxidant activities of Hamamelis virginiana bark extract in acne-prone skin models — PubMed – Journal of Ethnopharmacology, 2019; available at https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31028752/ estudio
- ESCOP Monograph: Hamamelis virginiana – Hamamelis Bark and Leaf — ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy), 2nd Edition Supplement, 2009 monografía
- Herbal Drugs and Phytopharmaceuticals: The European Pharmacopoeia on Hamamelis preparations — European Pharmacopoeia (Ph. Eur.) 10th Edition, monography for Hamamelidis cortex and Hamamelidis folium, 2020 guía
Aviso médico:
Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud. Consulta siempre con tu médico, farmacéutico o especialista en fitoterapia antes de utilizar plantas medicinales.

