- Lo que dicen los estudios (pero con ojo crítico)
- El truco de la valeriana natural: cómo identificar una buena raíz
- ¿Y para qué sirve realmente? Más allá del insomnio
- Un problema serio: la adulteración y las falsificaciones
Nota: Este artículo se basa en mi experiencia personal y en lo que he investigado por mi cuenta. No soy médico ni fitoterapeuta titulado. Antes de usar cualquier planta medicinal, consulte a un profesional de la salud. — Andrés
— Vamos a verlo con calma.
La semana pasada, mi amigo Carlos, que trabaja en una tienda naturista en el centro de Medellín, me mandó un WhatsApp. “Andrés, ¿vos sabés por qué la valeriana que trajeron del Putumayo es tan distinta a la que vendemos siempre? Esta huele más fuerte y como a alcanfor”. Bueno, eso me puso a pensar. A ver, yo no soy quién para decirle a un proveedor qué vender, pero si algo he aprendido de mi abuela Luisa y de tantos años catando raíces, es que la valeriana puede ser un verdadero dolor de cabeza si uno no sabe lo que está comprando. O peor aún, que la gente se la tome pensando que es una cosa y resulte siendo otra. Porque la verdad, en Colombia se le dice “valeriana” a todo lo que tranquiliza: desde la Valeriana officinalis legítima hasta la Valeriana edulis (que es otra especie) y hasta algunas plantas parientes como la Valeriana pilosa. Y no es lo mismo, créanme.
De hecho, el otro día estaba en la Plaza de Paloquemao, en Bogotá, y vi un puesto que vendía “raíz de valeriana silvestre” a $8.000 el manojo. La señora, doña Marta, me dijo que era de sus terrenos en Sibundoy, Putumayo.
Le compré un poco, pero honestamente, el olor no era el que yo recuerdo: ese olor a “pies sudados” que para mí es la señal de una buena Valeriana officinalis. Era más bien como a ruda mezclada con tierra mojada. Bueno, no soy un experto, pero eso me levantó sospechas. Por eso quiero compartir lo que sé, o más bien, lo que he ido averiguando, sobre los trucos para identificar, usar y no cagarla con la valeriana natural.
No pretendo dar cátedra, porque la verdad no terminé la carrera de biología (me faltaron como tres semestres por cosas de la vida). Pero lo que aprendí en la universidad, más lo que mi abuela me enseñó cuando vivía en Tunja, y lo que he investigado por mi cuenta en libros y en blogs gringos, me da para tener una opinión. Pero ojo, siempre con dudas: hay cosas que no me cuadran, como eso de que la valeriana sirva para todo, desde ansiedad hasta dolor de estómago. A mí personalmente me funciona para dormir, pero para otra cosa, no lo sé.
Así que aquí va mi intento de artículo objetivo para profesionales de la salud natural. Pero ya saben, escrito como yo hablo, con mis muletillas y mis historias. Espero que sirva.
Lo que dicen los estudios (pero con ojo crítico)
Voy a empezar con lo que he encontrado en la literatura científica. No es que sea un gran lector de papers, pero cuando me interesa algo, me meto a Google Scholar y busco. La valeriana (Valeriana officinalis L.) es una planta de la familia Caprifoliaceae (antes Valerianaceae, si es que eso importa). Su uso como sedante y ansiolítico está bastante documentado. Varios estudios clínicos han mostrado que puede mejorar la calidad del sueño, reducir la latencia del sueño (o sea, el tiempo que uno se demora en dormirse) y disminuir los despertares nocturnos. Por ejemplo, un metaanálisis de 2006 publicado en Sleep Medicine Reviews (si mal no recuerdo) encontró que la valeriana era efectiva para el insomnio, pero con un tamaño del efecto pequeño. O sea, sirve, pero no es un milagro.
Bueno, pero aquí viene el problema: la mayoría de esos estudios usan extractos estandarizados con cantidades conocidas de ácido valerénico y valepotriatos. En la vida real, uno compra una raíz seca en el mercado y no tiene ni idea de cuánto de eso contiene. De hecho, una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (no recuerdo el año exacto, creo que fue tipo 2015) analizó muestras de “valeriana” vendidas en Bogotá y encontró que varias no eran Valeriana officinalis, sino otras especies del género, como Valeriana edulis o Valeriana pilosa. Y entre ellas, la cantidad de compuestos activos variaba enormemente. O sea, que esa bolsita de té de valeriana que compras en el supermercado puede que no tenga casi nada. No es que sea mentira, pero tampoco es que sea la panacea.
Yo personalmente no me fiaría de un producto que no especifique la especie y la parte de la planta usada. Por ejemplo, la raíz es la que contiene los compuestos, pero a veces venden las hojas o los tallos, que prácticamente no tienen efecto. ¿O será que estoy siendo muy quisquilloso? La verdad, no sé. Pero es mi opinión. Esto es algo que ves constantemente, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.
Los componentes activos: ¿qué es lo que realmente funciona?
Según lo que he leído, la valeriana contiene más de 150 compuestos, pero los principales responsables de la acción sedante son los ácidos valerénicos (iridoides) y los valepotriatos (que son inestables y se degradan rápido).
También tiene aceites esenciales como el sesquiterpeno, pero en concentraciones bajas. El mecanismo de acción no está del todo claro, pero se cree que modula los receptores GABA-A, similar a cómo actúan las benzodiacepinas, pero más suave. O sea, aumenta la disponibilidad de GABA en el cerebro, lo que produce relajación.
Sin embargo, hay una cosa que me tiene mosca: algunos estudios dicen que los valepotriatos pueden ser hepatotóxicos en dosis altas o con uso prolongado. No estoy seguro de que esto sea un riesgo real en las dosis normales, pero mi abuela siempre decía que no se debe tomar valeriana por más de dos semanas seguidas, porque “daña el hígado”. ¿Será que ella ya sabía de esto? No lo sé, pero me parece prudente. Para profesionales de la salud natural, yo recomendaría tener cuidado con usar extractos concentrados de valepotriatos. Mejor la raíz entera en infusión, que es más suave.
→ En resumen rápido:
El truco de la valeriana natural: cómo identificar una buena raíz
Bueno, pasemos a lo práctico. ¿Cómo saber si la valeriana que tienes es de calidad? A ver, yo no soy un experto catador, pero he desarrollado algunos trucos con los años. Primero, el olor.
La raíz de Valeriana officinalis fresca tiene un olor característico que muchos describen como “a pies sudados” o “a queso añejo”. No es un olor agradable, pero es la señal de que tiene los compuestos volátiles. Cuando la raíz está seca y bien conservada, ese olor se intensifica. Si la raíz no huele a nada o huele a tierra insípida, probablemente es otra especie o está muy vieja.
Segundo, el sabor. Yo no recomiendo masticar la raíz cruda porque es amarga y puede ser irritante, pero si haces una infusión, debe tener un sabor terroso, ligeramente amargo y con un toque dulzón. Si sabe a puro pasto, no es buena.
Un amigo de Popayán, que trabaja con plantas medicinales, me contó que a veces mezclan valeriana con raíz de diente de león para que rinda más y darle un sabor más aceptable, pero eso no es valeriana pura. Bueno, cada quien hace lo que quiere, pero si estás buscando un producto confiable, mejor ir al origen.
Tercero, la apariencia. La raíz de valeriana es más o menos cilíndrica, de color marrón claro a amarillento, con estrías longitudinales y con frecuencia tiene fibras. Se quiebra fácilmente. Si está muy dura o tiene un color muy oscuro, puede ser que esté añeja o que la hayan secado a altas temperaturas, lo que destruye los compuestos. Supongamos que, si alguien tiene problemas digestivos, el hinojo puede ser una gran opción.
Y un cuarto truco que aprendí de un artículo de la Universidad Javeriana: la valeriana auténtica al disolverse en agua caliente produce una espuma ligera, debido a las saponinas. No es una prueba científica, pero sí un indicio. La próxima vez que compres, haz la prueba: pon un trozo en un vaso con agua tibia, espera unos minutos, y mira si se forma una ligera capa de espuma en la superficie. Si no, puede que sea otra cosa. Es una duda muy común entre quienes empezáis con las plantas.
Mi opinión personal: Yo no me complicaría tanto la vida comprando raíz suelta en la plaza. Si tienes acceso a un laboratorio de confianza que venda extractos estandarizados, mejor. Pero claro, eso cuesta más plata y no todos los profesionales de la salud natural pueden costearse eso. Prefiero recomendar que cada quien aprenda a conocer la planta viva: cultivar una mata de valeriana en el jardín o en una maceta. Mi abuela siempre decía: “la que uno mismo siembra, esa sí es de verdad”. Y aunque suene a consejo de abuela, tiene su lógica.
¿Y para qué sirve realmente? Más allá del insomnio
Seamos honestos: la mayoría de la gente usa la valeriana para dormir. Pero hay otros usos tradicionales que quizás interesen a los profesionales. Por ejemplo, en la medicina ayurvédica se usa Valeriana wallichii (una especie relacionada) para problemas digestivos, como calmante de cólicos y para reducir la ansiedad. En Colombia, en la región del Cauca, he oído que se usa para los “nervios” y la “jaqueca” (migraña). Una señora de mi barrio, doña Lucía, me contó que su abuela le daba valeriana en infusión a los niños que tenían “vómito de nervios” o cuando estaban muy inquietos. Pero la verdad, a mí no me parece seguro darle valeriana a un niño pequeño sin supervisión médica. No sé, pero yo no le daría a un menor de 6 años.
Hay estudios que sugieren que la valeriana puede tener efectos antiespasmódicos, ansiolíticos leves y hasta hipotensores (baja la presión arterial). Sin embargo, no he visto evidencia contundente para usarlo en hipertensión.
De hecho, si una persona ya está tomando medicamentos para la presión, combinarlo con valeriana podría potenciar el efecto y causar mareos. Eso sí lo he visto: un conocido de Cali, que es médico naturista, me contó el caso de un paciente que se tomaba captopril más una tintura de valeriana y terminó con la presión por el suelo. Así que cuidado con las interacciones.
Otro uso que he escuchado es para el síndrome de piernas inquietas y para el tinnitus (zumbido en los oídos). No tengo experiencia personal, pero un artículo que leí en Phytotherapy Research (2014) reportó mejoría en algunos pacientes. Sin embargo, el estudio era pequeño. Yo, honestamente, no le recomendaría a un paciente que gaste plata en valeriana para eso si no ha consultado antes. No porque no sirva, sino porque puede que haya otras causas más serias detrás.
Formas de preparación: lo que a mí me funciona
Hay muchas maneras de tomar valeriana. Pero no todas son igual de efectivas, y algunas hasta pueden ser contraproducentes. Te cuento las que he probado:
- Infusión: La más común. Una cucharadita de raíz seca triturada por taza de agua caliente (no hirviendo, porque los compuestos volátiles se evaporan). Dejar reposar 10-15 minutos. Es amarga, pero se puede endulzar con miel. A mí me funciona para relajarme antes de dormir, pero no siempre. A veces no siento casi nada.
- Tintura: Se macera la raíz en alcohol de 70-80% durante 2-4 semanas. La dosis es de 20-30 gotas en un poco de agua. Es más potente que la infusión, pero también puede ser más irritante para el estómago. Un amigo de Bucaramanga, que hace tinturas artesanales, me dijo que la valeriana en tintura es buena para la ansiedad aguda, como antes de un examen, pero no para uso continuo. No sé si sea cierto.
- Cápsulas de polvo de raíz: Las venden en tiendas naturistas. La dosis usual es de 400-900 mg al día, en una o dos tomas. Pero ojo: el polvo se degrada rápido. Si la cápsula tiene un olor muy débil, probablemente ya perdió efectividad. Yo prefiero la raíz entera.
- Aceite esencial: No recomiendo tomarlo internamente, puede ser tóxico. Se usa en aromaterapia para relajación, pero no hay evidencia sólida de que funcione para el insomnio. por otro lado, el olor no es muy agradable para todos.
Hay un truco que aprendí de una vendedora en la Galería de la 24 en Cali: si vas a preparar infusión, no hiervas la raíz, solo ponla en agua caliente y tápala. Mi abuela hacía lo mismo: ponía la raíz en una olla con agua tibia, la dejaba toda la noche, y al día siguiente colaba. Ese macerado en frío conserva mejor los compuestos. Yo lo he probado y siento que es más suave pero más duradero el efecto. No sé si esto sea verdadero o solo una leyenda, pero a mí me funciona. En la práctica, siempre es mejor prevenir que curar.
→ En cuanto a esto:
Un problema serio: la adulteración y las falsificaciones
Si algo he visto en los últimos años es que el mercado de plantas medicinales en Colombia está lleno de gato por liebre. Y la valeriana no es la excepción.
Una investigación que leí (no recuerdo de qué universidad) mostraba que en Bogotá el 40% de las muestras de “valeriana” no correspondían a la especie oficial. Encontraron Valeriana edulis, Valeriana pilosa, y hasta raíz de Smilax (zarzaparrilla) y Angelica. ¿Por qué hacen esto? Pues para abaratar costos. La Valeriana officinalis es más cara de cultivar y cosechar. Así que le ponen cualquier cosa que huela un poco.
Para colmo, hay un truco sucio que he sabido: algunos vendedores rocían las raíces con glicerina o aceites esenciales de valeriana sintética para que huelan más fuerte
Pues mire, a mí me encanta la ruda pa' los malestares estomacales, pero la gente la toma a lo loco y a veces termina intoxicada. Ojo, no soy médico, pero he visto a señoras en Tunja echarse tres hojas en un litro
— El Alquimista Verde, fundador de El Alquimista Verde
Experto en fitoterapia y plantas medicinales con más de una década de experiencia en herbolaria tradicional y medicina natural.
📚 Fuentes y referencias científicas
- Valerianae radix – Herbal medicinal product for use in traditional herbal medicinal products (THMP) and well-established use — European Medicines Agency (EMA), Committee on Herbal Medicinal Products (HMPC) monografía
- ESCOP Monographs: The Scientific Foundation for Herbal Medicinal Products – Valerianae radix — European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP) monografía
- Valeriana officinalis – WHO Monographs on Selected Medicinal Plants, Volume 1 — World Health Organization (WHO) – Geneva monografía
- Valerian for sleep: a systematic review and meta-analysis — PubMed – American Journal of Medicine (2006), Vol. 119, Issue 12 estudio




